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por Alejandro Ramón Arias 13 de febrero de 2026
En el debate público sobre accidentes laborales suele emerger una pregunta recurrente: ¿Es responsabilidad de la empresa o del trabajador? El problema de esta pregunta no es su intención, sino su simplificación. Los accidentes no son eventos aislados ni decisiones individuales desconectadas del contexto. Son el resultado de la interacción entre variables humanas y variables organizacionales. Desde el Modelo Simbiótico de Cultura de Seguridad, abordamos este fenómeno como un sistema vivo, donde los resultados (KPI’s) y los riesgos emergen de la relación constante entre persona y organización. 1. La organización no es una máquina: es un sistema vivo Las organizaciones no funcionan como mecanismos lineales de causa-efecto. Funcionan como sistemas adaptativos donde: • Los sistemas formales interactúan con creencias informales. • Los procesos conviven con la cultura. • Las decisiones individuales se toman dentro de marcos estructurales. Por ello, analizar un accidente requiere entender el entorno completo donde se produjo la decisión. 2. Variables organizacionales que influyen en el riesgo Desde el modelo, la organización impacta directamente en el comportamiento seguro a través de: Sistemas Claridad, aplicabilidad y coherencia entre procedimientos y realidad operativa. Entorno Condiciones físicas, presión operativa y diseño del trabajo. Comunicación Mensajes explícitos e implícitos sobre lo que realmente es prioritario. Liderazgo Modelamiento conductual y toma de decisiones ante conflictos entre seguridad y producción. Cuando estas variables no están alineadas, el sistema genera tensiones que influyen en la conducta. 3. Variables individuales que influyen en el comportamiento La persona no es un ejecutor pasivo del sistema. Interpreta, evalúa y decide. Creencias Percepción de invulnerabilidad, normalización del riesgo o confianza excesiva. Emociones Estrés, presión, urgencia o complacencia. Capacidades Competencia técnica y habilidad para gestionar riesgos. Comportamientos Acciones concretas bajo condiciones específicas. El comportamiento observable es la expresión final de múltiples variables internas y externas. 4. El punto crítico: la interacción El Modelo Simbiótico plantea que los resultados no dependen exclusivamente de uno de los niveles, sino de su interacción. • Un sistema robusto no compensa creencias disfuncionales. • Una persona consciente no puede sostener decisiones seguras en un entorno que penaliza la prudencia. • Un liderazgo ambiguo distorsiona cualquier procedimiento formal. La seguridad emerge cuando ambos niveles evolucionan de manera integrada. 5. Conclusión técnica Desde una perspectiva sistémica, la principal conclusión es la siguiente: En la gran mayoría de los accidentes existe una corresponsabilidad entre la organización y los trabajadores. No como reparto de culpa. Sino como reconocimiento estructural. La organización configura el contexto. La persona interpreta ese contexto. La interacción produce comportamiento. El comportamiento genera resultados o riesgos. Reducir el análisis a una dicotomía simplifica un fenómeno complejo y limita la capacidad de aprendizaje organizacional. La cultura de seguridad madura comienza cuando se asume la corresponsabilidad como principio operativo y no como argumento defensivo.
por Alejandro Ramón Arias 22 de enero de 2026
En los últimos días, un accidente fatal ocurrido en una planta industrial en México se volvió viral. Más allá del hecho en sí, lo que encendió la conversación fueron las reacciones en redes sociales: opiniones divididas, juicios inmediatos y una pregunta que aparece una y otra vez cada vez que ocurre un evento de este tipo. ¿De quién es la responsabilidad cuando ocurre un accidente en el trabajo? Por un lado, voces que señalan presiones operativas, metas de producción y decisiones organizacionales. Por otro, argumentos que destacan inversiones en instalaciones seguras, procedimientos, capacitación y reglas claras, concluyendo que, al final, cada persona decide cómo actuar. ¿Estamos discutiendo culpas o entendiendo causas? Cuando un accidente ocurre, la reacción natural suele ser buscar responsables. Sin embargo, una vez que encontramos a quién culpar, algo peligroso sucede: dejamos de aprender. La realidad es que los accidentes rara vez tienen una sola causa. Detrás de cada evento existen múltiples factores que se entrelazan: • Sistemas de trabajo • Estilos de liderazgo • Mensajes culturales • Presión por resultados • Percepción y aceptación del riesgo • Decisiones individuales tomadas en contextos específicos Reducir la conversación a “empresa vs. trabajador” simplifica un problema que es, en esencia, mucho más complejo. El origen del riesgo no siempre es evidente Una cultura de seguridad madura no se construye señalando errores, sino cuestionando profundamente las condiciones que llevan a las personas a actuar como lo hacen. Preguntas como: • ¿Qué mensajes reciben las personas cuando producción y seguridad entran en conflicto? • ¿Qué tan seguro se siente alguien para detener una tarea? • ¿Qué decisiones se normalizan con el tiempo? • ¿Qué creencias influyen en la forma de trabajar? son las que realmente nos acercan a la prevención. Una conversación necesaria En Join Moment creemos que la seguridad no mejora con opiniones polarizadas. Mejora cuando nos atrevemos a conversar con apertura, a cuestionar creencias arraigadas y a mirar la seguridad como un sistema donde todos influyen. Por eso, en nuestro próximo podcast en vivo, abriremos una conversación directa, respetuosa y profunda sobre: • Cultura de seguridad • Factores humanos • Toma de decisiones • Responsabilidad compartida No para señalar culpables, sino para aprender, reflexionar y prevenir. Tu participación importa La seguridad no se transforma desde el silencio ni desde el juicio. Se transforma cuando más personas se involucran en conversaciones incómodas pero necesarias. Te invitamos a sumarte a este espacio de diálogo y reflexión. Porque entender es el primer paso para cambiar. 👉 Regístrate aquí: https://us02web.zoom.us/meeting/register/I7oLNkfdQdKda2UqLCAdFQ Si deseas más información, escríbenos a: unte@joinmoment.mx
por Alejandro Ramón Arias 9 de enero de 2026
Cada inicio de año trae consigo planes, objetivos y buenas intenciones. Nuevas metas, nuevos indicadores y, en muchos casos, nuevas campañas. Sin embargo, en la práctica, muchas organizaciones enfrentan un fenómeno silencioso: el año cambia, pero los errores se repiten. Los mismos incidentes, los mismos riesgos subestimados, las mismas conversaciones incómodas que se evitan. Esto no ocurre por falta de capacidad técnica, sino porque el aprendizaje no siempre se transforma en conciencia y acción. Cuando el pasado no se revisa, el futuro se repite Los errores no suelen ocurrir por desconocimiento, sino por normalización. Se vuelven parte del día a día: “siempre se ha hecho así”, “nunca ha pasado nada”, “solo fue un descuido”. Al cerrar un año, muchas organizaciones se enfocan en dejar atrás los eventos no deseados lo más rápido posible, sin detenerse a reflexionar profundamente sobre lo que estos revelan: Decisiones tomadas bajo presión Creencias que justifican el riesgo Mensajes implícitos que priorizan resultados sobre seguridad Cuando no se generan espacios de reflexión, el aprendizaje se bloquea y el ciclo vuelve a comenzar. El verdadero aprendizaje no está en el reporte, está en la conversación Documentar incidentes es necesario, pero no suficiente. El verdadero cambio ocurre cuando las personas hablan de lo que pasó sin culpa, entienden por qué ocurrió y conectan ese aprendizaje con sus propias decisiones diarias. Preguntas como: ¿Qué señales ignoramos? ¿Qué creencias influyeron en nuestras decisiones? ¿Qué condiciones permitieron que esto sucediera? Abren conversaciones que fortalecen la cultura y evitan que los errores se repitan. Iniciar el año con conciencia, no solo con objetivos Comenzar el año sin repetir los mismos errores implica algo más profundo que establecer nuevas metas. Implica elevar el nivel de conciencia organizacional. Esto se logra cuando: El liderazgo reconoce abiertamente los aprendizajes del año anterior. Se envían mensajes claros que refuerzan que aprender es más importante que señalar culpables. Se invita a las personas a participar activamente en la prevención, no solo en el cumplimiento. La seguridad, al igual que la cultura, se construye con decisiones pequeñas, repetidas y consistentes. Cerrar ciclos para abrir nuevas posibilidades Los errores del pasado no definen a una organización, pero la forma en que se aprende de ellos sí. Cada evento no deseado es una oportunidad para fortalecer la confianza, empoderar a las personas y consolidar una cultura que evoluciona. Comenzar el año sin repetir los mismos errores no significa buscar la perfección, sino aprender mejor, decidir con mayor conciencia y actuar con responsabilidad compartida. Porque cuando una organización aprende de verdad, el cambio deja de ser una intención y se convierte en una práctica diaria.

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